
Desde el pasado 07 de diciembre, ministros, líderes políticos, científicos y organizaciones ecologistas se reúnen en Copenhague en la Cumbre de la ONU sobre cambio climático (COP15), para llegar a un acuerdo vinculante sobre el tema, que permita relevar el protocolo de Kyoto que expira en 2012. El objetivo es conseguir un acuerdo refrendado por la mayoría de países para lograr una reducción sustancial de los gases de efecto invernadero.
Varias propuestas se pondrán sobre la mesa durante el encuentro, entre las cuales figuran: el recorte hasta 2020 de las emisiones de CO2 entre el 25 y el 40% por debajo de los niveles de 1990 para limitar el aumento de la temperatura a dos grados centígrados por encima de los valores de la era preindustrial. Otro tema importante es la financiación de los mecanismos de mitigación y adaptación para los países en desarrollo.
Sobre este punto, organizaciones como, Oxfam Internacional e Intermón Oxfam en España, consideran que los países ricos deberían destinar al menos 200.000 millones de dólares al año en fondos públicos con dinero adicional para ayudar a los países pobres a reducir sus emisiones y adaptarse al clima cambiante.

Estudios publicados por la revista Nature alertan que si no se reduce drásticamente, y con urgencia, las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, será imposible evitar un calentamiento medio de la Tierra de 2ºC, umbral que se considera peligroso para la vida y que podría acarrear consecuencias devastadoras.
Cabe destacar, que la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible -ASOCARS-, durante la Asamblea General realizada el pasado 10 de noviembre en el Archipiélago de San Andrés, entregó al Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Carlos Costa, una declaración frente al cambio climático, para ser presentada oficialmente ante la comunidad internacional que participa en la Cumbre.
Las autoridades ambientales de los departamentos del país exigieron a través de un manifiesto firmado en las islas, un mayor compromiso por parte de los países desarrollados en la reducción de las emisiones de gases y el respaldo para fortalecer el fondo de adaptación del GEF y otros eventuales fondos y mecanismos para asegurar la transferencia de tecnologías y recursos para la adaptación de los países y regiones potencialmente más vulnerables a los efectos del cambio climático.
De esta forma, se espera que el próximo 18 de diciembre concluya la Cumbre de la ONU sobre cambio climático (COP15), con una política clara, transparente y democrática que permita llevar a cabo las medidas de adaptación, especialmente para los países y ecosistemas más vulnerables.