
A diferencia de la violenta realidad que se vive en nuestro país, los infantes de marina del Puesto Naval Avanzado (PNA) No. 21, además de dar cumplimiento a sus deberes con nuestra soberana patria y este pequeño municipio, azadón y machete en mano, pieza por pieza como un gigantesco rompecabezas, están contribuyendo a la construcción de un paisaje en donde la producción y la conservación van de la mano.
Este proceso dió sus primeros pasos en el 2003, cuando en ese entonces un teniente criado para amar y sacar el mejor provecho a la tierra, vio en las áreas y mano de obra disponibles del Puesto Naval Avanzada, un invaluable potencial para la producción de frutas, hortalizas, cultivos de pancoger y especies menores. Pero aunque muchos de los reservistas tenían experiencia en el campo, las particulares y frágiles condiciones ambientales de este ecosistema insular, requirió de apoyo y asistencia técnica por parte de CORALINA.
Un acuerdo de cooperación establecido entre el Puesto Naval Avanzado No. 21 y la Corporación, dio un giro de expectativas. Pues lo que antes parecía apuntar a una simple unidad productiva ahora tendría la oportunidad de convertirse en un piloto de agricultura sostenible.

Capacitaciones y asistencia técnica en Agro-ecología, Preparación, manejo y conservación de suelos, semillas y semilleros, sistemas agroforestales y biopreparados. Dotación de herramientas, insumos, y un sistema de riego por goteo, permitieron que este trabajo conjunto lograra reforestar algunas de las áreas más vulnerables del Puesto, la producción limpia de hortalizas como pepino, tomate, pimentón, ajo, cebollín, apio, cilantro, ají, cultivos de pancoger tradicionales como melón, ahuyama, patilla, plátano, yuca, bosco, la cría de especies menores y la participación del Puesto Naval en la Expo RB del 2004, donde los infantes tuvieron la oportunidad de demostrar a la comunidad de estas islas, que además de defender la soberanía de la patria, también se puede defender la soberanía alimentaria.
Pero el 28 de octubre de 2005, la furia de la naturaleza trajo el huracán BETA, que no sólo destruyo este esfuerzo, sino también las instalaciones del PNA No. 21.
Hoy, cinco (5) años después, a las oficinas de CORALINA grupo Providencia, llegó el teniente Góngora buscando apoyo por parte de la Corporación para la reactivación del piloto de agricultura sostenible. La coordinadora con una sonrisa amplia, como recordando aquellos tiempos, le contesta: con mucho gusto teniente, le tengo la persona indicada para el trabajo.

Y en ese momento, con un apretón de manos, se sella un nuevo pacto, un pacto que nos convence cada día que en medio de esta lucha, aún para la agricultura sostenible, los héroes también existen.